Los microorganismos del suelo presentan interés agropecuario debido al rol
que desempeñan en numerosos procesos edáficos (por ejemplo la
descomposición de rastrojos y la disponibilidad de nutrientes para los cultivos)
que condicionan las características de un suelo y su productividad.
El análisis
de las características químicas y microbiológicas del suelo y/o rastrojos (hojas,
tallos, raíces y detritos de cultivos), brinda información que permite
diagnosticar, predecir y planificar manejos sustentables, los cuales son luego
transferidos al agricultor/productor. Los estudios de suelo y/o rastrojos incluyen
como etapa principal el muestreo y procesamiento de las muestras.
MUESTREO
La toma de muestras es fundamental para el análisis de suelo/rastrojo, pues de
ella depende que los resultados obtenidos sean representativos de la situación
en estudio.
Por ello, el muestreo se efectúa de acuerdo con un método
normalizado teniendo en cuenta las características del lote que se va a
analizar, como las características propias del suelo (estructura y textura del
suelo), del paisaje (topografía), y también del manejo del suelo (tipo y fenología
del cultivo, sistema de labranza, rotación, etc.).
Para poder realizar un muestreo representativo, es necesario detectar
ambientes de zonas homogéneas y diferenciar la heterogeneidad del lote.
Para esto, se pueden usar fotografías aéreas, mapas o cartas de suelo, como así
también la tecnología digital.
La tecnología digital es una importante herramienta para la
planificación del diseño de muestreo.
Los mapas satelitales y la agricultura de
precisión facilitan la diferenciación de los ambientes en estudio.
En el caso de
la agricultura de precisión se utilizan los mapas de rendimiento obtenidos
mediante GPS instalados en las cosechadoras, cuyos datos son procesados
mediante programas específicos generando un mapa donde se visualiza la
heterogeneidad del lote a analizar.
Mientras más datos intervengan en el
proceso para determinar un ambiente mejores predicciones podrán hacerse en
base a la muestra extraída.
En el caso de estudios microbiológicos se recomienda una profundidad
de muestreo de 0-20 cm, debido a que en esa zona se localiza la mayor
abundancia y actividad microbiana.
Debido a la gran heterogeneidad que
presenta el suelo, es necesario extraer submuestras que juntas conformarán
nuestra muestra a analizar.
Para extraer las submuestras, se recomienda
utilizar pala (no barreno) para no disturbar el perfil original del suelo y conservar
el material superficial.
- Muestra simple:
es la que se obtiene mediante una sola extracción.
Generalmente, este tipo de muestreos no se llevan a cabo a campo debido a la
gran heterogeneidad del suelo.
- Muestra compuesta: s
e refiere a la muestra de suelo y/o rastrojo obtenida por
la extracción de varias muestras simples o submuestras, reunidas en un
recipiente o bien mezcladas (homogeneizadas) de aproximadamente 0,5 a 1
Kg de suelo. Se recomienda la extracción de 15-20 submuestras por sitio de
muestreo.
El peso de cada submuestra debe ser de aproximadamente 200
gramos de suelo o por lo menos de igual volumen que las demás submuestras.
En el caso de rastrojo se colecta una superficie de 0,16 m2 (cuadrado de 40 x
40 cm). La utilización de muestras compuestas para el análisis es un efectivo
método para obtener una adecuada estimación de la media de un parámetro
reduciendo los costos y tiempo de análisis.
Las muestras compuestas:
a)
deben ser homogéneas;
b) cada submuestra debe contribuir de igual manera
(mismo volumen) a la muestra compuesta;
c) cada submuestra debe ser
tomada siguiendo el mismo procedimiento en cuento a instrumento utilizado,
profundidad, etc.; y
d) las submuestras deben ser independientes y no
presentar interacción.
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